5 agosto, 2021

Nicaragua necesita una educación crítica y liberadora, distante del poder

Gráfico de Otras voces en educación / NM

“Mientras enseño continúo buscando, indagando. Enseño porque busco, porque indagué, porque indago y me indagó. Investigo para comprobar, comprobando intervengo, interviniendo educo y me educo. Investigo para conocer lo que aún no conozco y comunicar o anunciar la novedad.”

  Paulo Freire 

Julio César Guerrero Dias

La calidad de la educación pasa por situaciones complejas debido a que los tiempos modernos exigen de los sistemas educativos mayores compromisos, de parte de los gobiernos, docentes, para con los estudiantes.

La sociedad demanda una educación que permita lo que tanto hemos aspirado, una educación para el cambio social, ¿cuándo lo lograremos? ¿será posible? me gustaría ver eso, de hecho, no lo podré ver.

La educación en cualquier país del mundo y para los gobiernos que son los que orientan a través de una institución rectora llámese ministerio de educación en el caso nuestro de la educación inicial, primaria y secundaria y CNU para las Universidades por el momento están tratando de mejorar los procesos educativos tratando de mejorar la calidad de la enseñanza.

Sin embargo, la calidad de la enseñanza no se mejora aumentando la matrícula escolar, la educación es un proceso de vida, no es preparar para la vida, como es un proceso de vida los modelos educativos deben de estar en constante cambio en todos sus aspectos, conocimiento, haceres, valores.

Uno de los aspectos más importante como persona, aprender a convivir, cuanto de estos aspectos están presentes en cada  temática que desarrolla el docente, podemos decir que nos encaminamos a mejorar la calidad de la enseñanza, pero si  tiene esas competencia el docente, por que si no las domina será muy difícil poder compartir con sus estudiantes algo que no conoce.

Actualmente nos encontramos en la búsqueda de ir mejorando los procesos educativos, pero al mismo tiempo nos encontramos con resistencia desde los maestros, los cambios de paradigmas educativos en muchos casos les trastoca la forma de compartir sus conocimientos y experiencias con sus estudiantes, debido a que ellos están reproduciendo como aprendieron ellos.

Estamos enseñando con nuestros códigos y no con los de ellos, eso hace más difícil la interacción social porque los códigos son diferentes, hay que compartir los conocimientos a partir de los conocimientos de ellos y tratar de impulsar con mayor ahínco el modelo sociocontructivista que no es nuevo, pero que no se lleva a la práctica.

Es urgente pasar de transmisor, el que todo lo sabe, a formador, el que acompaña, en lo cotidiano. La ruta pasa por el ejercicio autocrítico de la práctica docente centrada en la enseñanza y en la persona del docente a una propia del presente siglo con centro en el aprendizaje y en la persona del alumno.

Escenario donde el formador también aprende, pues se asume principiante, mantiene la creatividad y la capacidad de asombro para ir construyendo a la par del educando nuevas maneras de pensar y actuar cada día.

La esperanza se mantiene, cada profesor decide sobre ella. El proceso es semejante al de quien siembra: lo pequeño se deposita, cuidando con responsabilidad de los factores al alcance, desde fuera y en la confianza de que lo grande aparezca a tiempo.

Gabriel García Márquez, Nobel colombiano, lo dice con sencilla hondura: «Creemos que las condiciones están dadas como nunca para el cambio social, y que la educación será su órgano maestro. Una educación desde la cuna hasta la tumba, inconforme y reflexiva, que nos inspire un nuevo modo de pensar y nos incite a descubrir quiénes somos… en una sociedad cada día mas complejas y exigentes y donde el conocimiento y lo que podamos hacer será el recurso que podamos utilizar para estar siempre presente en esos cambios permanente que los nuevos tiempos nos demanden”.

La práctica docente centrada en el aprendizaje y en el estudiante arranca en la decisión del profesor para dejar la cátedra monolítica y acompañar el proceso de conocer cada grupo, caracterizando a cada estudiante será una manera de personalizar el inicio del vínculo educativo.

Se trata de la identificación de las fortalezas personales de sí mismo y de cada alumno, para luego asumir la tarea de aprovechar los puntos fuertes que se fortalecerán aún más, tener la oportunidad de mejorar sus puntos débiles de cara a una amenaza latente la educación.

Está en función de estos aspectos, educar para un proceso de vida que es constante, permanente y que no finaliza hasta que la persona deja de existir.

La relación entre maestro y alumno debe ser liberadora, que se da cuando se comparten conocimientos y herramientas útiles trascendentales para la vida; un maestro puede transmitir a sus alumnos el amor por la materia que imparte, el amor por la investigación, por el trabajo, por la riqueza de las relaciones de los demás, por la vida y sobre todo, por el descubrimiento y la construcción de sí mismo.

Ese binomio mediador educativo y estudiante será la piedra filosofal para comprender mejor estos procesos como retos para los diferentes problemas que en la vida cotidiana les puede ocurrir.

El papel del maestro del presente siglo es el de un agente de cambio que entiende, promueve, orienta y da sentido al cambio inevitable que nos transforma a todos.

Lo que se pide de él es un compromiso con la superación personal, con el aprendizaje, con los alumnos, con la creación de una sociedad mejor y con la revolución educativa y social que se requiere urgentemente.

La pasión, el encantamiento de estar socializando los conocimientos con nuestros estudiantes nos conduce a ser un eterno enamorado del salón de clase, y digo salón solo por utilizar un término, ya que hoy las cuatro paredes no son los únicos espacios geográfico para compartir nuestros conocimientos estamos en la era de las aulas abiertas.

Siempre la educación en todos los momentos de la historia de la humanidad ha sido la base fundamental para un desarrollo social, político, económico, cultural de una sociedad.

El educador en nuestro país siempre ha estado en el último plano de las profesiones, siempre se la ha mirado por encima del hombro, y que no me vengan a decir que ahora están mejor que antes, no es cierto y si dicen que les han aumentado sus salarios sería lo último que no lo hubiesen hecho.

No me refiero solamente al maestro de educación inicial, primaria y secundaria si no al de educación superior, como es posible que en algunas universidades les paguen a un docentes sesenta córdobas a la hora y en otras ochenta córdobas y con más de setenta estudiantes en un salón de clase, que calidad puede dar un docente con esa masa de alumnos, donde están los que velan por la educación de calidad, también se convierten en cómplices, así nunca nos acercaremos y mucho menos a decir que tenemos una educación de calidad.

La educación del momento requiere de un mediador educativo con algunas de estas características de líder moderno, que dirige, orienta, da sentido y fortalece el esfuerzo de sus alumnos, conduciéndolos a una sociedad con mayor libertad, con múltiples alternativas.

También cargada de incertidumbre en la cual como diría Heráclito: lo único permanente es el cambio, un cuestionador e investigador, que enseñe a pensar, a descubrir, a formular, a buscar, un filósofo, amigo de la sabiduría y del conocimiento.

Un buscador intelectual que adecue las teorías y modelos a una realidad concreta, un visionario, que construya proyectos futuros integrales que ubiquen y motiven el quehacer de los alumnos en este mundo, con una concepción de lo que es el ser humano, sus posibilidades y trascendencia.

El tema de educación es demasiado amplio, estas son apenas algunas ideas en este campo, falta mucho que decir son pinceladas, tampoco trato de señalar culpables, eso ha sido la educación desde que tengo uso de razón, antes, durante y no veo que sea diferentes después.

La razón es sencilla, los sistemas educativos a través de la historia han estado al servicio de los que ostentan el poder y los educadores y los alumnos han sido las víctimas, ojalá la filosofía educativa vaya cambiando de cara a los tiempos modernos.

Julio César Guerrero Días

El ágora nica | Desde la antigua Roma, el espacio público sigue siendo el más idóneo y transparente para el debate.

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2 comentario en “Nicaragua necesita una educación crítica y liberadora, distante del poder

    1. Si te interesa te lo envío por otro medio, desde el sitio no se puede porque está enllavado, la idea es que muy pronto vamos a pedir una contribución económica para hacerlo. Disculpas estimado

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