25 octubre, 2021

Los Dos Santos de Angola y los Ortega Murillo de Nicaragua frente a la rueda de la historia

Benito Soto

Cuando un tribunal angoleño congeló los activos de Isabel dos Santos, conocida como la mujer más rica de África, los medios de comunicación han afirmado que se trata de una fuerte señal del presidente del país, João Lourenço, de estar tomando medidas enérgicas para acabar con décadas de corrupción estatal.

Pero, para Isabel dos Santos, la hija de 47 años del expresidente angoleño, José Eduardo dos Santos, hombre fuerte, caudillo marxista que gobernó Angola durante 38 años (1979 – 2017), líder del Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA), la medida es parte de una campaña para desacreditar sus éxitos propios y el trabajo duro que la convirtió en una multimillonaria.

El pasado 30 de diciembre (2019), un tribunal angoleño congeló las cuentas bancarias personales de Isabel dos Santos por un monto de 1 mil millones de euros, así como su participación accionaria en empresas gigantes, entre ellas: Unitel (telecomunicaciones de Angola), el BFA (banco de fomento), una cadena de supermercados, una red de cines, modernos centros comerciales, entre otras. Su padre, José Eduardo dos Santos, en su último año en la presidencia, nombró a Isabel, directora de la empresa petrolera estatal Sonangol EP, no obstante, fue destituida por el presidente Lourenço, dos meses después de tomar posesión de la presidencia del país africano.

El esposo de Isabel, el empresario congoleño, Sindika Dokolo, está demandado por llevar a la ruina a la renombrada marca estatal de joyas De Grisogono, exquisita por sus diamantes en las tiendas europeas de Suiza, Londres, París, Milán, Frankfurt, Budapest y Moscú.

Dos Santos dice que quieren empañar el legado de su padre y de su familia. Su hermano, José Filomeno dos Santos, de 43 años, expresidente del Fondo de Riqueza Soberana de Angola, tiene un juicio, entablado por -supuestamente- transferir ilegalmente $500 millones de euros a cuentas de bancos en el exterior. Y su media hermana, Welwitschia, fue suspendida del parlamento por “enriquecimiento injusto”.

“Mi país se ha vuelto desafortunado porque han hecho de la lucha contra la corrupción una agenda política de venganza”, dijo Isabel dos Santos a la revista Quartz Africa. Pero, muchos no están de acuerdo, numerosos informes han demostrado que su padre, siendo presidente de Angola, utilizó sus influencias para colocar a Isabel como gerente y accionista de empresas lucrativas de Angola y a sus hijos en posiciones gubernamentales.

Un informe de Forbes y una investigación del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ por sus siglas en inglés), revelaron que dos Santos era una de las accionistas de Ascorp, el monopolio de diamantes angoleño controlado por el multimillonario ruso-israelí Lev Leviev. Ya dijimos que su esposo, Dokolo, manejaba la marca de diamantes De Grisogono.

Leviev y sus socios, incluido el traficante de armas ruso Arkady Gaydamak, poseían el 24,5% de Ascorp. El gobierno angoleño tenía el 51%, y dos Santos a través de una compañía de inversión de Gibraltar que creó con Tatiana Kukanova, su madre, la primera esposa del dictador José Eduardo dos Santos, nacida en Rusia, también poseía una participación del 24.5%. Su compañía se llamaba Trans Africa Investment Services (TAIS).

“Pero como el negocio de ´los diamantes de sangre´ atrajo el escrutinio internacional a mediados de la década de los años 2000, dos Santos transfirió a su madre el control total de TAIS, misma que ahora ha renombrado como Iaxonh Limited”, cita el informe de Forbes. Las investigaciones descubrieron un patrón de comportamiento bajo el mandato de José Eduardo dos Santos: facilitar asociaciones entre empresas estatales y su familia.

El actual presidente de Angola, João Lourenço, es un miembro de trayectoria del Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA), partido del exdictador José Eduardo dos Santos, pero, se destaca por sus posiciones políticamente moderadas. En los años 90, impulsó que Angola pasara del sistema unipartidista al multipartidismo. Eso permitió el ingreso del MPLA a la Internacional Socialista, organización mundial de partidos socialdemócratas.

Durante muchos años luchó internamente por la renovación del liderazgo y la salida del “magnánimo” José Eduardo dos Santos, logrando ganar las elecciones y tomar posesión en septiembre del 2017, primero como presidente de la república y más tarde como principal líder del MPLA.

Se espera que la demanda por corrupción en contra de Isabel dos Santos y de su esposo Sindika Dokolo, sea retomada por los tribunales de justicia en marzo 2020, no obstante, analistas políticos angoleños señalan que significará un gran reto para el presidente Lourenço por sus promesas de “acabar” con la corrupción gubernamental.

La amistad entre Daniel Ortega y José Eduardo dos Santos ha sido ideológica y tienen mucha similitud, ambos participaron en movimientos armados con inclinación marxista, llegaron al gobierno en 1979, fueron cobijados por el bloque socialista encabezado por Cuba y la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, han facilitado asociaciones entre empresas estatales y su familia, han fomentado al Estado violador de derechos humanos, pero sobre todo, ambos anhelan -con locura- el poder: Dos Santos gobernó 38 años Angola y el partido MPLA, así mismo, Daniel Ortega gobernó Nicaragua entre 1979 y 1990, luego, del 2007 hasta la fecha y siempre ha tenido en sus manos el control de su partido FSLN.

“Con el presidente dos Santos nos unen sueños comunes, lazos profundos, entrañables, de hermanos. Cuando estuvimos en la primera época del gobierno revolucionario de 1979 a 1990, visitamos Angola manifestándole la solidaridad del pueblo nicaragüense”, declaró Daniel Ortega en julio del 2008, al recibir cartas credenciales del embajador de Angola en Nicaragua.

La rueda de la historia no se detiene y para José Eduardo dos Santos, no se detuvo, ya no es el “todopoderoso”, ya no goza de mando único del poder político y militar que tuvo durante 38 años. Varios miembros de su familia, su hija Isabel, su hijo José Filomeno y su yerno Sindika Dokolo, tendrán que enfrentarse a los tribunales de justicia de Angola por delitos de corrupción, pero, en esos niveles de enriquecimiento ilícito, el delito se vuelve tan repugnante. Isabel es conocida como la mujer más rica del África, hija de un reconocido revolucionario de la izquierda africana.

El futuro de los Ortega Murillo aún no se conoce. Solo Dios sabe qué destino les tiene preparado, lo que si sabemos los terrenales es que la rueda de la historia no se detiene.

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