13 junio, 2021

¿Cómo el Cambio Climático ha distorsionado las señales de la naturaleza?

El campesinado nicaragüense ha tenido que recurrir a otros métodos para enfrentar las distorsiones provocadas por el cambio climático. Cortesía / NM

Oscar Alvarez

Colaboración para Nuevas Miradas

Bastaba con el trinar de las aves o la salida de las hormigas con alas para saber que el inverno estaría por asentarse, pero hoy el Cambio Climático se ha encargado de volver a “cero” todo conocimiento popular sobre el cambio de las estaciones. Ese es uno de los aportes del documento Acción Comunitaria: Pobladores del Corredor Seco en el Norte de Nicaragua frente al Cambio Climático, publicado en el 2019.

La publicación del Movimiento Comunal Nicaragüense (MCN) revela la crudeza y las alternativas de una de las zonas más vulnerables de país frente al Cambio Climático, el Corredor Seco en el Norte de Nicaragua. Un área aproximada de 10,000 kilómetros cuadrados y con más de medio millón de habitantes.  Territorio, cuyas fuentes de agua superficiales son escasas y desaparecen en época seca, o con aguas subterráneas muy profundas. Acá las lluvias son muy escasas, sin embargo, previo a los efectos del cambio climático estas caían de forma estable.

Una de las acciones documentadas son los resultados del proceso de Observación de Bioindicadores, que realiza la Red de Monitoreo Climático del MCN de la comunidad de Cosquilo, municipio de Esquipulas, departamento de Matagalpa, en la región norte-central del país. Estos advierten de cambios en las manifestaciones de la naturaleza que anunciaban la llegada del invierno y disponía a las familias del campo para las labores agrícolas.

“En la vida del campo, las familias aprendieron de las señales de la naturaleza para sus labores agrícolas. Entre lo más común está la migración de las hormigas con alas, con ello se sabía con certeza de la llegada y asentamiento de la estación lluviosa y que ya sería tiempo de preparar la tierra. Con las primeras lluvias se hacia la siembra, pues se tenía la seguridad de que el agua no faltaría”, resalta la publicación.

Estas señales denominadas bioindicadores, son conocimientos acumulados que poseen las familias campesinas y que han adquirido por medio de la observación, la experiencia e historias contadas por las abuelas y abuelos. Han pasado de generación en generación a través de la tradición oral y se revitaliza en cada ciclo de siembra. Sin embargo, el cambio climático ya hace estragos en esos saberes, pues no siempre hay certeza de las mismas.

 El clima está loco

La publicación rescata la vivencia de Florentín López, un campesino y voluntario de la Red de Monitoreo Climático que sostiene que el “el clima está loco”, porque se dan las señales de la llegada del invierno y no llueve. Para él, en los saberes colectivos de la zona se entiende que, a la entrada del invierno, las aguas del río se ponen verdes y con mal olor. Señal que se repite en tres ocasiones y posteriormente cae la lluvia. “Ahorita el río está en la última etapa. Está corrompido, verde, verde… y todavía no ha llovido. Y hasta que llueve el río se pone como que no ha pasado nada”, dice el testimonio del actor comunitario.

La observación de bioindicadores la realiza la comunidad organizada en la Red de Monitoreo Climática y se valida en asambleas con la comunidad. Han clasificado varias categorías de estudio como: Fito, referido a plantas como mamón y el pochote. Según el informe de monitoreo del 2018, cuando estos árboles cambian totalmente de hojas, el invierno está por iniciar. En la actualidad tiene una probabilidad de predicción de un 50 por ciento.

Otro ejemplo, es la floración del malinche en el mes de mayo. Esto indica que el invierno estaría cerca, y en dependencia de la cantidad, así sería de bueno o malo. Este bioindicador que tenía una certeza de más del 90 por ciento, ahora tiene una probabilidad del 30 por ciento.

Lo mismo ocurre con la categoría de animales, definida como “Zoo”, y que en el caso de especies como el sapo, si existe en buenas cantidades, se previa un buen invierno. En la actualidad tienen una fuerza predictiva de un 70 por ciento. Así se da en otras categorías como las denominadas: Astro, referido a las estaciones de la luna nueva y creciente y la posición de estrellas, y Clima, que trata de las nubes grandes y oscuras, nubes bajas sobre los ríos, entre otras.

Cambios en los saberes

Una de las principales afectaciones de este fenómeno ocasionado por el cambio climático se da en la agricultura. Muchas familias productoras al desconocer el cambio en la efectividad de los bioindicadores realizan sus labores culturales según las señales conocidas, pero con la falta de agua, se pierde la cosecha. En ocasiones deben resembrar para salvar el ciclo agrícola, lo que implica doble gasto de semillas y más mano de obra.

Lo anterior abre una brecha en el conocimiento popular sobre clima, pues la cultura agrícola ya tenía medido los pasos a dar. Con las pintas (primeras lluvias) se hace la limpia, con el asentamiento de las lluvias se hace la siembra y su regularidad aseguraba la buena cosecha. Pero hoy lo que se sabe del clima es más una incógnita, que incluso genera desconfianza de los pronósticos de entidades de monitoreo del clima.

Por esta razón, se recomienda la realización de inventarios en las comunidades rurales para documentar las señales de la naturaleza o bioindicadores presentes en la zona y establecer su nivel de fuerza de predicción. Con ello se abriría un nuevo capítulo en la actualización del saber popular sobre el clima.

El reconocimiento de estos cambios es de mucha importancia debido a que se toma el pulso a las modificaciones producidas por el cambio climático, se reconoce el nuevo estado de las señales de la naturaleza y se actualizan los saberes comunitarios y colectivos para ser aprovechados en un proceso de adaptación al cambio climático.

Pero esto solo sería una medida temporaria, pues los efectos del Cambio Climático apenas empiezan y se deben prever medidas que incluyan acceso a tecnologías y otras formas de sembrar la tierra para asegurar la disponibilidad de alimentos.

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