31 julio, 2021

Despotismo y tiranía son formas de gobierno que sirven a los intereses personales


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“Una autoridad que se funda en el terror, en la violencia, en la opresión, es al mismo tiempo una vergüenza y una injusticia”. (Plutarco)

Julio César Guerrero Dias

No obstante, aceptar la autoridad de un individuo o grupo de individuos que tiene el ejercicio del poder, ya sea por elección popular o por gobernar por derecho divino, no implica la obligación de obedecer mandatos notoriamente contrarios a la vida, la integridad o la libertad de las personas que conforman dicha sociedad.

Resulta difícil ser solamente un mero espectador de todos los acontecimientos que están sucediendo en el mundo, un mundo que cada día se torna más complejo por todo el nivel de violencia que se presentan en cada momento.

Así vemos países como España, Siria, Líbano, Pakistán, Libia, Irak, Palestina, Irán; en el caso de nuestra región, Venezuela, Ecuador, Chile, Colombia, Brasil, Bolivia y quizás en menos escalas otros como Argentina, Paraguay, Uruguay. También Centroamérica no escapa a esto. Nicaragua y Honduras, en fin, estamos viviendo situaciones quizás las más delicada de toda la historia de la humanidad.

Guerra económica entre los dos países más poderosos del planeta, Estados Unidos y China, disputándose no solo lo económico sino sus ideologías, amenazas entre los que fabrican armas nucleares en fin estamos viviendo los que los religiosos han venido planteando desde hace rato estamos entrando en el fin del mundo será cierto.

A pesar de este panorama apocalíptico donde nosotros estamos inmersos creo que la manzana de la discordia siempre ha sido, cómo se ejerce el poder, cómo es el vínculo entre los que lo tienen y los que no lo poseen, donde los que no lo tienen el único poder que sustenta es que son la mayoría y se pueden organizar como grupo de presión para que ese poder los escuche, los tomen en cuentan que existen y así poder ser parte de la toma de decisiones, miremos algunos niveles de poder como estamos en esto.

El poder económico, que pertenece a los detentadores de los medios de producción, quienes disponen de la riqueza y negocian con ella, permitiéndoles determinar las leyes del mercado, y así influir en la voluntad de las personas, dado que éstas participan en ese mercado.

Hoy este nivel de poder es el que está haciendo mucho daño a la sociedad que en su mayoría no posee medios de producción, debido a que este modelo económico la fórmula es el que posee más riqueza se enriquece más y el que posee menos se empobrece más, es así que cada día la riqueza de un país descansa en pocas manos, existe una desproporcionalidad de la distribución de la riqueza.

Otro nivel de poder es el ideológico, ejercido por quienes detentan los medios de comunicación o de propaganda política, a través de la educación formal, por la Iglesia, etcétera, a partir de la difusión de sus ideas, pues la representación psicológica de éstas genera, indudablemente, conductas, cuando hablamos de poderes no lo podemos ver aislado uno de otro.

El poder económico sus grandes cómplices han sido y seguirán siendo los medios de comunicación es así que los emporios económicos son dueños de medios y de distintas publicaciones que fortalezcan sus proyectos mediante los diferentes discursos ya sea de carácter informativo o de otra naturaleza ahora haciendo dos cosas: propaganda y agitación política, sabiendo que la inyección ideológica es una medicina narcotizante para mantener el poder sobre los otros.

Ahora miremos el poder militar, debido al control que tienen sobre las fuerzas armadas de un país, lo que permite a un hombre o un grupo de hombres lograr dominar la voluntad de los ciudadanos mediante el temor a la represión militar, entonces estamos hablando que cado unos de estos poderes tienen vasos comunicantes entre ellos, y es así como se ejerce el poder sobre los demás, la única filosofía que conocen los militares de cualquier parte del mundo es ejercer la “seguridad ciudadana” perfectamente de eso estamos claros o es que piensan que los militares creen en democracia ellos creen en lo que tienen en sus manos sus fusiles, esos cuerpos han sido creado para proteger el poder establecido.

Un último poder es el político, basado en la posibilidad de ejercer la coacción, de usar la fuerza legal, lo cual equivale a la aplicación de la ley misma.

El poder político está juridificado, quizás es la más sublime para el control y ejercer el poder por la vía jurídica, por eso hoy la disputa del poder legal está centrada en los congresos nacionales, cámara de diputados, cámara de senadores se supone que estos espacios son foros eminentemente políticos y que las leyes que de allí surjan en vez de ser de beneficio a las grandes mayorías están diseñada para tener más poder sobre los otros. Por eso es que hoy existe un desencanto de la política y los políticos que nadie cree en ellos.

En determinadas condiciones la mayoría de las fuentes del poder tienen que constituirse como poder político, a fin de ejercitar desde ahí y con la legitimidad correspondiente su condición de dominación.

El poder es indispensable si se le considera como fuerza necesaria para ejecutar las decisiones tomadas con autoridad por los detentadores del poder. Pero si bien la autoridad es un concepto estrechamente relacionado al de poder, no son una y la misma cosa.

Considerando que el poder es la posibilidad de imponer la voluntad de uno sobre otros, y que actualmente éste se encuentra depositado en el sistema jurídico, la autoridad es la legitimación en la materialización de éste, es decir, independientemente de su fuente es legítimo su ejercicio.

Es debido a la tendencia de quien ostenta el poder político a aumentarlo que surge la necesidad de restringirlo, de limitar a los detentadores de poder y sujetarlos a medios de control, pues el poder político que no es controlado degenera no sólo a los hombres sino también a las formas de gobierno.

La naturaleza maligna del poder ha sido reconocida desde tiempos remotos como un peligro, como un fenómeno que aleja de la racionalidad.

Por ejemplo, Aristóteles separa las formas puras de gobierno, la monarquía, la aristocracia y la república de cómo puede desprenderse de la afirmación hecha, el poder no es producto de una causa concreta, pero históricamente han existido diversas fuentes de legitimación de las cuales pudiera emanar.

Sin embargo, estos distintos orígenes, si así pueden llamarse, siempre han tenido que ser limitados, de tal manera que directa o indirectamente se han visto precisados a regularse jurídicamente

Tanto el despotismo como la tiranía son formas de gobierno que sirven a los intereses personales, fallando así a su fin, que es lograr el bien de la comunidad.

El poder político debe cumplir con su función social, que es lograr la realización de los intereses de la sociedad. El poder es una fuerza que se manifiesta en una capacidad de dominación, misma que puede transformarse en una pasión negativa y peligrosa.

El poder político es una fuerza que se traduce en la posibilidad de decidir por terceros, de sustituir su voluntad, de ordenar y ser obedecido en relación con cuestiones fundamentales para un Estado en virtud de una relación jerárquica de subordinación.

En algunas ocasiones he manifestado que no soy ningún experto ni especialista en nada no soy politólogo, no soy analista, no pertenezco a ningún partido, ni a ninguna religión, soy un ciudadano que tiene derecho a opinar y quizás es lo que mejor puedo hacer y que sirva para la reflexión nada más.

Julio César Guerrero Días

El ágora nica | Desde la antigua Roma, el espacio público sigue siendo el más idóneo y transparente para el debate.

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