18 septiembre, 2021

La democracia inmediata, una propuesta razonable

Sergio Simpson

Atestiguando la violencia que prevalece en la mayoría de la sociedad nicaragüense, la erradicación de un sistema dictatorial debe tener como prioridad, la anulación del furor individual y aprender a respetar diversas opiniones y conversar aun siendo antagónicas.

Aquél no debería sulfurarnos porque expresa contraposición a nuestros planteamientos que son consecuencia de nuestros deseos; él pretende otro modelo para su vida y posiblemente haya coincidencias con otros, tal vez no total, pero sí parcialmente.

Muchas veces es infructuoso platicar con personas que ignoran el tema o se impiden a escuchar otra versión de un mismo fenómeno, sin embargo, quien concibe la comunicación como el medio principal para bienestar social hará siempre el intento de conversar hasta con los cerrados de mente.

Entre respetuosos de la libertad de pensar y expresar, los desacuerdos no derivan en ofensas, ni recurren a chantajes morales, mucho menos a divulgaciones antiéticas, propias del vulgo y sus patrones degenerados que lo mangonea y azuza “a su imagen y semejanza”.

Recurrir a las técnicas de los opresores para responder a sus ataques es situarse en el mismo sitial que ellos; no haríamos la diferencia entre sus conceptos y actos medievales y nuestras convicciones libertarias.

La libertad erige la democracia, no es la democracia la que construye al hombre y mujer libre, pues las ansias humanas de libertad condujeron a organizar un modelo justo en el que los derechos de las personas son inviolables.

En la evolución del animal, miles de años se han requerido para que ese llamado humano alcance un nivel superior del uso cerebral y su organismo deseche la violencia por la cual ha subsistido su especie en batallas con sus congéneres y la naturaleza.

Tal vez sea demasiado exigente solicitarle a los nicas que en ese proceso evolutivo alcancemos a lo inmediato la sensación de paz interior, rechazo con mesura, y criterio de justicia, para así comenzar la convivencia democrática en contraposición a la práctica dictatorial de gobernantes y súbditos.

Sin embargo, reclamar inmediatez democrática es una propuesta razonable para superar el estancamiento en la cultural poscolonial que vivimos cada uno; las circunstancias políticas recurrentes que hastían y los anhelos generacionales de cambio nos llevan a ritmo acelerado.

Toda la vida he escuchado discursos “democráticos” en Nicaragua, políticos proclamándose benefactores “del pueblo querido”, comprometidos con la “patria que defienden” de intervenciones extranjeras; se han quedado en la silla presidencial durante décadas convertidos en caudillos en nombre de la democracia popular que los elige en votaciones.

Las elecciones, tradicionalmente, han sido violentas y fraudulentas; jamás un procedimiento democrático, lo que menos o casi nunca se propone es un programa de gobierno. La campaña se convierte en un juego de mafiosos que denigran, corrompen, atemorizan, y chantajean.

Un opositor que coincida con este sistema jamás contribuirá a la construcción de una sociedad sin violencia, a un modelo de justicia social, a un país donde sea meritorio el conocimiento científico técnico, y se practique el respeto a los demás.

Jueves 17 octubre 2019

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