16 octubre, 2021

Murió el “Ra Ra” del parqueo de la UCA, un héroe olvidado

Producido y publicado por la periodista Jennifer Ortiz el 19 de julio de 2014.

Juan Ramón Huerta

Permanecía sentado, con su bastón en su mano derecha, su mochila al ristre frente a la Facultad de Derecho. Esperaba a su cliente furtivo antes que Oscar, su competencia lo agarrara.

“Oe Ra Ra, ahora no me das el carro para limpiarlo”, me decía en reclamo porque se lo había cedido a Oscar. Muy pocos sabían que se trataba de Carlos Laínez Romero, el patriota del Servicio Militar quien a sus 16 años engrosó las filas del Batallón de Lucha Irregular “Ramón Raudales” mejor conocido como “Ra Ra” y que producto de una mina quedó sin una de sus piernas.

Las anteriores autoridades de la UCA, lo tomaban en cuenta y le daban su paquetito a finales de año, me contaba muy alegre y luego iba a la Cruz Roja donde le daban otra ayuda. Tenía dos años de no verlo.

Su pensión, como le ocurre a la mayoría de los lisiados de guerra, no le ajustaba, tenía que ganarse la vida lavando carros en el parqueo que está frente a la Facultad de Derecho de la Universidad Centroamericana, UCA.

Según el capitán en retiro, José Cubillo, Carlos Laínez Romero murió en el abandono, olvidado, “un ejemplar patriota que cumplió con el Servicio Militar Patriótico en la década de los 80”.

Carlos Lainez Romero. Foto tomada del muro del capitán en retiro José Cubillo / NM

Cubillo, al explicar la tragedia de Laínez cuenta que “un día por cuestiones del destino, se transportaba con su unidad en varios camiones y con tan mala suerte que una mina antitanque puesta en esa ruta por la contrarrevolución, el camión donde iba, voló en pedazos y Carlos sobrevivió; pero le fue amputada su pierna y perdió la audición del oído izquierdo”.

Laínez fue parte de ese ejército de 9000 lisiados de guerra que declaró oficialmente el Gobierno, según Cubillo quien resiente que “a partir de esta fecha comenzó la tragedia de este heroico muchacho, siendo sometido a las políticas de aislamientos que Rosario Murillo declaró para los retirados del EPS y los mismos hermanos lisiados de guerra”.

Carlos contaba: “Nos montaron en un camión, cuando yo llegué al hospital me quitaron toda mi ropa y me metieron de emergencia y yo convulsioné porque me dijeron que mi corazón no llevaba demasiada sangre ya para vivir”

Según Cubillo, al fallecer Carlos Laínez contaba con 54 años y deja a una viuda y a sus dos hijos huérfanos con un futuro incierto por aquella que en sus monólogos de todos los días menciona a Dios. El capitán en retiro acusa a Rosario Murillo como la “responsable del brutal aislamiento de los que dignamente aportaron por una Nicaragua mejor”.

Carlos Laínez en el parqueo de la UCA. Foto tomada del muro del capitán en retiro, José Cubillo / NM.

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